Los seres humanos buscamos por naturaleza realizar los mejores propósitos en nuestra vida, buscamos el sentido de la existencia, queremos darle fuerza al estar aquí en este plano por algo, para algo...
Y ciertamente hay un propósito de la divinidad por el cual estamos aquí, ahora, en las condiciones que cada quien tiene...
Y en ese tránsito de la vida, realizamos cosas, tenemos cosas, familia, trabajo, estudios, posesiones, más siempre fuimos entrenados para vivir, sobrevivir, pero nunca para soñar.
Es así como se nos puede pasar la vida anhelando cosas, pero no realizándolas porque la realidad nos absorbe de tal manera, que progresivamente esos sueños se van quedando en el olvido.
Voces desde la Luz
La voz de la reflexión y el despertar de la conciencia
jueves, 26 de septiembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
El duelo cotidiano
Estos días soñé con mi tía, fallecida en noviembre pasado, este sueño me conmovió mucho porque fue como algo que quiso decirme. Al menos yo lo creo así.
El día que ella falleció, fue un día muy aciago, pero luego en el proceso de esos días de duelo, el caer en cuenta de su muerte y miles de porqués que aún no encuentran respuesta; me hallé reflexionando sobre los duelos.
Tradicionalmente entendemos el duelo solamente en casos de fallecimiento, de luto o de pérdida. Sin embargo son tantos los duelos que cargamos que ni nos damos cuenta.
Crecemos con la mayoría de ellos solapadamente en nuestras vidas, como si fuese normal. Y con aquella costumbre resiliente que tenemos, los vamos dejando colar, porque se supone que es "normal" que sucedan cosas como perder el trabajo, la pareja, la mascota, la adolescencia.... No nos gusta, pero los convertimos en "normales".
El día que ella falleció, fue un día muy aciago, pero luego en el proceso de esos días de duelo, el caer en cuenta de su muerte y miles de porqués que aún no encuentran respuesta; me hallé reflexionando sobre los duelos.
Tradicionalmente entendemos el duelo solamente en casos de fallecimiento, de luto o de pérdida. Sin embargo son tantos los duelos que cargamos que ni nos damos cuenta.
Crecemos con la mayoría de ellos solapadamente en nuestras vidas, como si fuese normal. Y con aquella costumbre resiliente que tenemos, los vamos dejando colar, porque se supone que es "normal" que sucedan cosas como perder el trabajo, la pareja, la mascota, la adolescencia.... No nos gusta, pero los convertimos en "normales".
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